Posteado por: repensaredu | 6/agosto/2007

Prevenir el “infarto espiritual” de las madres que trabajan fuera de casa.

Prevenir el “infarto espiritual” de las madres que trabajan fuera de casa. Artículo redactado por Luis Manuel Martínez (Doctorfamilia.com) Imprimir E-Mail

 Llevas un ritmo de vértigo, la casa, los niños, tu marido, el trabajo, las compras… y ves como, lo que tu no hagas, no lo hace nadie. Tras muchos años te has acostumbrado a ciertas dinámicas injustas y sobrecargadas pero observas que has perdido el entusiasmo.

Desde que te levantas se sientes cansada y apática. El trabajo no tiene fin pero antes de empezar has tenido que echar el resto con los niños y tu marido.

Tratas de cumplir con todos los compromisos del trabajo, pero nunca se termina y encima, te pagan menos que a ese otro. Lo que anteriormente era motivo de alegría, ahora no lo es. Aún cuando tienes tiempo te sientes siempre estresado. Tienes ganas de mandar todo a “freír espárragos.”
Vistos por otras personas muestras hipersensibilidad, depresión e insatisfacción. Tú lo que percibes es un gran malestar, a veces no puedes dormir, te duele la cabeza y todo te marea, dolores musculares en nuca y espalda, trastornos digestivos, infecciones acumuladas, trastornos respiratorios y circulatorios o variaciones en el peso… Te sientes lo peor y encimas no sabes por dónde está la salida.

Si te identificas con lo que acabo de describir, no te preocupes: tiene solución. Yo lo denomino “infarto espiritual”, en el que la persona afectada no sólo ha gastado sus energías recargables, sino su sustancia ha sido atacada y dañada. Quizás, tus problemas tengan manifestaciones en tu organismo pero la causa es espiritual; somos una unidad corporal y lo material y los espiritual se interrelacionan.

Lo bueno del “infarto espiritual” es que es más reversible que el infarto orgánico y con mejor pronóstico. Puesto que el corazón, cuando se infarta y se cura, se queda dañado y con secuelas, el alma, cuando se infarta y se cura se queda reforzado y agrandada.

Aunque no hayas oído hablar en la vida del “infarto espiritual” es muy común entre personas responsables que se entregan sin tasa a sus obligaciones profesionales, familiares y sociales. No he realizado ningún estudio, pero mantengo la hipótesis de que el gran índice de separaciones entre los matrimonios españoles es debido, en buena parte, al “infarto espiritual” de alguno de los componentes, sino de los dos.

Para afrontar esta situación, se necesita un cambio de ritmo que nos permita coger “oxígeno existencial” y comenzaremos a ver las cosas de otro modo. Recuperamos la Visión Interior Positiva y nos rejuvenecemos.

Al salir del “infarto espiritual”, verás la vida desde una nueva dimensión. Ya lo verás.

 

Me suelo encontrar con mamás que manifiestan agobiadas que no tienen tiempo… Imprimir E-Mail

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Escuchando y observando a muchas mamás que se sentían desbordadas y angustiadas, se me ocurrió un cuento que a muchas les ha ayudado:

La mamá que no tenía 10 minutos

Érase una vez una madre tan buena, tan buena, que no tenía ni diez minutos porque lo había dado todo… pero era muy feliz porque todo lo que daba le era revertido en un amor inmenso.

No quería reservarse ni diez minutos para nada que no considerase realmente importante. Antes de usar diez minutos, pensaba: “los uso para el amor o para el miedo…” y efectivamente, si veía que era el miedo quien le pedía los diez minutos no se los daba pero si era el amor, se lo daba todo. Así siempre se quedaba sin nada pero a la vez, lo tenía todo… De pronto, vino un impertinente miedo que llamo a la puerta. El miedo agudizó y la mamá se vio inducida a dar esos 10 minutos al miedo… El miedo tocaba en la puerta cada vez con más insistencia, pero abrió el amor y cuando miró para ver quien llamaba, el miedo ya no estaba, había desaparecido…

En la familia somos felices entregándonos por entero, pero sólo es alegre esa entrega si es amor lo que la genera.

Cuando un esposo se entrega a su familia, movido por temores: miedo a quedar mal, a no ser queridos, a que algo pueda salir mal… entonces, la entrega se convierte en una sobrecarga que termina por abrumar.

No tengáis miedo y abriros al amor.

 

“Si se rompe mi familia…” Imprimir E-Mail

“…el doctor familia te la puede arreglar”

La sociedad de consumo no invita al arreglo. Si algo se rompe se tira y se compra otro… Es más rápido, más económico y además actualizas el producto; ¿sigues a la moda?. Quizás, las parejas jóvenes nunca han tenido que llevar un televisor a arreglar, ni si quiera unos zapatos. Ante este aprendizaje, la reacción suele ser inmediata, si se rompe mi familia, lo mejor será formar otra… será más rápido… lo que no tengo tan claro es si será más económico.

Ante lo prescindible cabe esa actitud de “ir a por otro”, o incluse dejar de tenerlo… Pero ante lo imprescindible, está demostrado incluso sociológicamente, que la mejor solución no es cambiar de pareja, sino arreglar la relación que se tiene.

Si lo que se busca es la comodidad, parece más cómodo separarse pero, es sólo un espejismo.. Quizás al soltar la presión uno sienta un primer alivio, peeo al poco tiempo, esa comodidad se vuelve mucho más incómoda. Se entra en una espiral de permanente insatisfaccíón y desasosiego interior. Si tu familia está rota, te animo a que la lleves a arreglar. En el Doctor Familia te podemos ayudar

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